El profesor Carlo Federicci Casa fue y sigue siendo, a pesar de su muerte, una personalidad sobresaliente entre las de tantos europeos que se establecieron en Colombia en los días de la Segunda Guerra Mundial y de la posguerra. Aportó al país renovación cultural, nuevas formas de conocer y de hacer, y opciones éticas de trabajo y de vida. Su vocación más constante a lo largo de más de cincuenta años de trabajo en Colombia, fue la reflexión sobre la educación, unida al ejercicio de la docencia en diversas modalidades y niveles.