El presente artículo pretende reflexionar en torno al impacto ambiental que supone el modelo económico global, junto con el modelo de desarrollo de las ciudades en las cuales estamos inmersos, tanto a nivel latinoamericano como en países industrializados. Ello genera ciudades dispersas, segregadoras y con una calidad de vida limitada en donde los sistemas de transporte terminan siendo ineficaces y altamente contaminantes. Como respuesta a ello y dando una alternativa de solución, se propone un cambio social hacia el paradigma del buen vivir que pasa por la planeación de ciudades más compactas y el posicionamiento de sistemas de transporte alternativo (la bicicleta, por ejemplo) como una alternativa para la movilidad que pueda ayudar a mitigar el impacto ambiental. Se espera que la adopción del conjunto de medidas, permita un tránsito hacia ciudades sustentables.