La investigación de la cual este texto hace parte sigue el caminoabierto por Judith Butler (1987, 1990ª, 1990b), en el sentido de someter las teoríasdel postestructuralismo a una reformulación específicamente feminista antes quesu mera aplicación a los problemas del género. Tal empeño, sin embargo, seenmarca en la transformación que el formalismo postestructuralista haexperimentado al migrar hacia otros campos problemáticos, en los cuales “haadquirido una vida nueva y transplantada en el terreno de la teoría cultural.”(Butler, 1990a: 11).