Con base en el testimonio de vida de una familia campesina, este artículo explora la contrarreforma agraria, entendida como un proceso de acumulación primitiva, que se llevó a cabo a principios de los noventa en Honduras. Más específicamente, se busca recuperar la vivencia compartida de muchas mujeres campesinas a través de una perspectiva etnográfica y de género que proporcione ciertas luces sobre cómo opera el despojo, en tanto proceso permanente y constitutivo del capitalismo.