Balboa es un pueblo lleno de sol gracias a su estrategica ubicacion. Alla arriba, en una de las montanas de la cordillera occidental, es de los primeros en recibir el abrigo del astro rey; tan pronto como amanece, sus rayos se deslizan desesperados, caen en cascada y bajan con afan, como si participaran en una maratonica carrera por sus agrestes “laderas que descienden hacia los rios: Cauca, Risaralda, Canaveral, Monos y Totui” (Alcaldia de Balboa, Risaralda, 2012, pag.parr.1), y sus terribles abismos se sienten descubiertos ante el calido roce de sus caricias. En la cima de la montana donde se asento este municipio, que… “resultaba tan aspero que no se podia correr ni un caballo” segun la descripcion que de ella hacia el cronista espanol Nieto Arteta. (Alcaldia de Balboa, Risaralda, 2012, pag. parr.4). Su luz roza los techos de las pequenas casas; a la entrada sobresale la torre de la iglesia con su reloj y sus campanas, la plaza, el coliseo y una escuela; en sus esquinas, junto a las puertas de las casas, siempre se pueden ver personas de todas las edades con una expresion atenta, curiosa e ilusionada, pendientes de lo que pueda suceder y convierta la tranquilidad constante del pueblo en la noticia del dia, el corrillo de las senoras y la expectacion para todos.