En este artículo, quiero examinar el juicio que el filósofo colombiano realiza de España y del mundo hispánico en su obra. De su consideración completamente negativa sobre este legado cultural, se pueden extraer dos consecuencias. Por una parte, su hispanofobia lo alejaría de la tradición reaccionaria hispanoamericana. Sin embargo, por otra parte, su identificación entre cultura española e hispanoamericana lo acercaría de nuevo –si bien con renovada complejidad– a la identidad reaccionaria canónica.