El presente trabajo parte de una revisión documental con la cual se pretende confrontar diferentes autores en relación a los conceptos de lo vivo y la vida, en donde surge el mundo de la vida como aquella experiencia de vivir en el mundo. Se cuestiona el pensamiento científico y su relevancia en el quehacer educativo, pues este nos presenta un conocimiento ajeno a los sujetos que viven en la vida cotidiana. Se hace una invitación a los maestros y maestras al reconocimiento de las subjetividades en donde los niños, niñas y jóvenes son interlocutores válidos en la construcción del sentido de mundo viviente desde la participación.