en cuanto símbolo autodesignante de estas jóvenes, como un mecanismo capaz de contrarrestar las heterodesignaciones que se vivencian en el liderazgo escolar, en materia de desigualdad y dominación masculina.De esta manera, a través de las representaciones abstraídas se aporta interculturalmente a la comprensión moderna de la participación femenina y sus implicaciones en el espacio escolar y en la vida pública.