La política educativa en Colombia ha insistido en la urgencia de una formación ciudadana, en sus marcos, parámetrosy contenidos mínimos. Las prácticas educativas resultantes demandan preguntar si, con la relevancia de una educaciónciudadana, se ha generado la atmósfera necesaria para la emergencia de una civilidad que trascienda la prescripciónenseñada. La concepción de civilidad ha variado: con el paso de barbarie a civilización, el concepto se transforma endenominación de trato agradable de conformidad con lo esperado, y con la Ilustración se constituye en elemento dela esfera de lo público. Una acepción contemporánea refuerza el sentido de justicia y de pertenencia. La civilidad nose agota en el abordaje semántico. Si la civilidad no emerge como emancipación política para la construcción de lopúblico, la educación cívica mantendrá su carácter prescriptivo y la formación ciudadana su carácter instruccional.Este artículo forma parte de la investigación “Educación superior y formación ciudadana, caso Bogotá”. Se componede tres apartados: conceptualizaciones y tránsitos de términos, conceptos y relaciones; realizaciones de educacióncívica y ciudadana en Colombia; y un recorrido entre las tensiones: la civilidad como emergencia de la función crítica y comotarea política