El deporte y la práctica físico-deportiva son reconocidos como herramientas eficaces y eficientes en las áreas de la educación (tanto formal como informal), la integración de diferentes grupos de población, la rehabilitación y la promoción de la salud.A pesar de la evidencia sobre los efectos positivos alcanzados en varios grupos y áreas de intervención, no se puede negar la naturaleza ambivalente del deporte y que este puede provocar también efectos negativos y perjudiciales.La mercantilización del deporte ha alcanzado límites insospechados hace décadas y ha salpicado a la sociedad en general pero de forma más específica a nuestros niños y jóvenes que tienen a los deportistas como ídolos y referencias personales.En este artículo se hace una crítica a esta situación actual y se plantean una serie de propuestas para reafirmar los valores propios