mutaciones y cambios que sobre la formación y la experiencia han producido los derroteros de la sociedad del aprendizaje, pero no se complace con aceptarlos sino que intenta reflexionar sobre ellos desde un lugar singular: la cuestión del valor y la exigencia de dotarlas de valoración.Este punto de vista crítico sugiere un espacio para la conservación de tradiciones y prácticas susceptibles de legitimar el lugar social de la propia universidad.