RESUMENDesde la época de la conquista y la colonización, los habitantes rurales de América Latina han debido negociar su acceso a la tierra con Estados que, seg˙n la época, reconocían o no los derechos de los colonos, los indios, los campesinos, los sin tierra, los aparceros, los agricultores, etc. Estas categorías de identidad, forjadas en la lucha o impuestas por los Estados en función de situaciones políticas coyunturales, condicionaban el reconocimiento de sus derechos de propiedad, situándolos en los escenarios de negociación aceptados por las sociedades nacionales y por el contexto internacional.A finales del siglo XX y compartiendo los mismos dogmas neoliberales, México y Colombia desarrollan políticas agrarias en parte opuestas, y conocen procesos de reafiliación de identidad diferenciados, que sin embargo coinciden sobre ciertos puntos, como la revalorización discursiva de las minorías étnicas en la sociedad nacional.La Constitución colombiana de 1991 reconoce la naturaleza multiétnica y pluricultural de la Nación, confirma y amplia los derechos de propiedad específicos de las poblaciones indias (los "resguardos") y en su artículo transitorio 55 reglamentado en 1993 bajo la forma de Ley 70, instituye la figura de los "títulos de propiedad colectivos", con el fin de asegurar los derechos territoriales de las "comunidades negras de zonas rurales ribereñas de la cuenca del Pacífico".Por el contrario, y fiel a sus orientaciones hacia la liberalización de los mercados (de tierras, en este caso), México modifica el artículo 27 de su Constitución para desmantelar el sistema de propiedad social que había sido instituido bajo la revolución con el fin de responder a las reivindicaciones de propiedad de los campesinos.La comparación de estos dos procesos en términos de cambios de afiliaciones de identidad permite re-evaluar el lugar respectivo de los actores locales -campesinos, indios, negros, Estado-y sus márgenes de maniobra frente a fenómenos de globalización que los obligan a redefinir sus relaciones en marcos ampliamente prefijados por las sociedades del Norte. OJO: hay problemas de acentos…