Se hizo un estudio sobre la existencia y trayecto de la arteria dorsal del pie, mediante palpación clínica del dorso del pie en 2.000 pacientes, y por disección anatómico bilateral en 40 cadáveres. La palpación fue negativa sólo en 3.6% de los pacientes examinados y en el estudio anatómico 3.48%. Se encontró reemplazo de una arteria por una arteria perforante de la peronea o fibular en 1.6% de los casos y un trayecto aberrante en 0.8%. La presencia de la arteria dorsal del pie tiene importancia clínica, en el sentido de valorar fácilmente la circulación distal del miembro inferior. Debido a la rareza de su falta en el medio nacional (3.6%), dato que va en contra de estadísticas tradicionales, la caracterización de esta arteria ofrece una vía fácil, elegante y segura cuando se requiere dicho procedimiento. Además su acceso es mucho más sencillo y rápido que el de la arteria tibial posterior