El diseño industrial ha perdido una de sus características principales: el trabajo manual. La llegada y popularización de las herramientas digitales (software de modelado, CAD-CAE-CAM, impresoras 3D, entre otras) están generando una generación de diseñadores sin contacto con la materialidad, con el hacer manual. Este artículo, a manera de reflexión crítica, busca dar una revisión a algunas de las implicaciones que esto genera en la concepción actual de la disciplina, visto, no desde un desplazamiento a nivel técnico de la mano a la máquina, sino a través de diferentes contextos y significados que ello genera. No nos referimos, entonces, únicamente a factores directamente relacionados con los sistemas de producción y representación (utilización de herramientas tecnológicas), sino al enorme significado que representa a nivel conceptual, y de cierta forma, como recurso creativo, el trabajo con las manos y el contacto directo que debe tener el diseñador industrial con factores, en su mayoría, de carácter físico (dimensiones, texturas, profundidades, especificaciones técnicas de los materiales, etc.)