El presente artículo analiza cómo el fortalecimiento de la Fuerza Aérea colombiana a partir del inicio del nuevo milenio, permitió proporcionar importantes golpes militares a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP), llevando a esta organización si bien no a una derrota militar, si a un detrimento en sus capacidades operativas. Estas circunstancias de fortaleza en el terreno de batalla, permitieron que el Estado colombiano pudiera abordar un proceso de negociación y diálogo con esta debilitada organización subversiva, muy diferente a las desarrolladas en el pasado.