Con ocasión de la discusión sobre el alcance de las conclusiones a las que algunos neurocientíficos han arribado tras experimentos relativamente recientes con respecto a temas que, como el de la posibilidad de la libertad individual, son cruciales para la legitimidad de cualquier sistema de atribución de responsabilidad, los juristas suelen afanarse por determinar si el Derecho –y, en particular, el derecho penal- ha quedado sin un sustento sólido sobre el cual fundar un juicio de reproche. En la ejecución de esta tarea, suelen moverse al vaivén de los avances de las “ciencias duras” sin detenerse a contemplar el trasfondo filosófico que le da sentido y contexto a la discusión. La verdad es que conceptos como voluntad, conciencia y libertad dependen, sin duda, de cómo entendamos la relación entre la mente y el cerebro: para algunos, son una misma cosa; para otros, son tan distintas que los descubrimientos sobre el funcionamiento del uno no alteran las propiedades de la otra. La Filosofía de la mente parte de esta realidad y sugiere herramientas que prometen ser muy útiles para avanzar en la discusión. Este escrito reseña el estado actual de la cuestión, al tiempo en que lo evalúa con base en las herramientas que ofrece esta rama de la Filosofía y propone una alternativa “compatibilista” que permite integrar los aportes de las neurociencias al sistema jurídico-penal, así como ubicarlos adecuadamente y definir sus alcances. Ante todo, la presente es una invitación que busca despertar interés entre los actores del debate sobre un área que ha sido tradicionalmente subestimada, pero que resulta ser indispensable para resolver la cuestión determinista.
Tópico:
Neuroethics, Human Enhancement, Biomedical Innovations