El artículo explora el contenido ambiental de la modernidad urbana en una capital latinoamericana del siglo XIX a través de un análisis comparativo del silenciamiento cartográfico de la “naturaleza” en cuatro versiones de dos planos de Bogotá, con fechas 1797,1853, 1891 y 1896. Siguiendo a Harley, el artículo lee los mapas de Cabrer, Dussán y Clavijo como dispositivos políticos – aunque también técnicos – cuyos silencios revelan una “mentalidad subconsciente” acerca de la modernidad urbana y su relación con la naturaleza. Siguiendo a ecólogos urbanos colombianos y a expertos de planificación urbana en Bogotá, se entiende por “naturaleza” la red de relaciones ecosistémicas (Estructura Ecológica Principal – EMS) cuyos pilares originarios son los Cerros orientales, la Sabana y el sistema hidrológico de ríos y humedales. El análisis cartográfico se ocupa de la cambiante representación de estos componentes en el tiempo. El artículo encuentra que la reducción gráfica de los humedales, la pérdida de importancia visual de los Cerros orientales, y la literal desaparición de la Sabana de los mapas urbanos son indicadores cartográficos del proceso de construcción de la ciudad “moderna” como algo divorciado de su estructura ecológica. Silenciarla fue un arma ruidosa para domesticar la naturaleza.