El autor aborda la tendencia del crecimiento del capital por encima de la expansion economica, que ha generado una excesiva desigualdad, mostrando que esto ademas ha coincidido con el retroceso en el estado de bienestar, incidiendo en las politicas nacionales y por ello generando una transformacion del estatus de ciudadano hacia un productor de bienes y consumidor. Los argumentos se dirigen a mostrar como esta situacion contradice los principios de proteccion de las minimas condiciones sociales y economicas esgrimidos por la declaracion universal de los derechos humanos y el modo como el capital internacional incide en las decisiones politicas transformando el concepto tradicional de soberania y de ciudadania.Se evidencia pues una necesidad de decisiones que, en terminos politicos impongan cargas economicas al capital, sobre todo al internacional