La radiografía de tórax, en sus más de cien años de vigencia, es la técnica imagenológica más usada alrededor del mundo, siendo la base imagenológica en la sospecha de enfermedad pulmonar y medistínica.Esto, a pesar de los grandes avances en radiología, especialmente en la tomografía computada (TC) (1,2) .Si bien la radiografía de tórax sigue proporcionando una gran cantidad de información médica vital, las anormalidades como los nódulos pulmonares pueden pasar desapercibidos hasta por los radiólogos más experimentados debido a la sobreproyección de estructuras tridimensionales en una imagen bidimensional, que conduce a la disminución de la resolución de contraste.El uso de tomosíntesis digital (TSD) para imágenes torácicas ofrece ventajas comparativas, tanto de la radiografía de tórax como de la TC, mejorando la visibilidad de las anomalías torácicas en comparación con la radiografía; eliminando la superposición de estructuras, así como también proporcionando una mayor resolución en el plano coronal y una dosis de radiación significativamente menor en relación a la TC.En clínica, la tomografía geométrica se introdujo en