El presente artículo plantea las dificultades que surgen a raíz de las diversas metas que se proponen al pronunciarse sobre el tema de la droga. En la interacción del ámbito clínico y jurídico se destacan dos abordajes, un modelo que busca abstinencia y condena el consumo, y, por otra parte, un modelo que busca reducir daños y despenalizar conductas relacionadas a éste. En este contexto realizamos un análisis de nuestra realidad, en relación al acuerdo o no de la visión subjetiva y técnica; elemento a nuestro juicio prioritario para que sea viable y provechosa la actual reglamentación pública.