En 1929, en su primera visita a Suramérica, Le Corbusier esbozó sus intenciones urbanas para Buenos Aires, Montevideo, São Paulo y Río de Janeiro. Dibujados a lo largo de 74 días en el hemisferio sur, los croquis ilustran la transformación de la idea que el arquitecto venía trabajando desde 1925 con el Plan Voisin, para París; es decir, el paso de conjuntos de torres en cruz sobre plataformas que se instalan artificialmente en el terreno preexistente hacia sinuosas megaestructuras apaisadas, sobre una topografía abrupta e inalterada. Se abrieron así nuevos horizontes tanto para su obra como para la arquitectura moderna brasileña.