En este artículo analizo los factores que contribuyeron al surgimiento del campo de la “antropología social”, un área de saberes sobre la sociedad y la cultura en la que convergieron de modos particulares el clima político y universitario de la década de 1960 y comienzos de la de 1970 en Buenos Aires. Alejada de la problemática indígena y de la inspiración teórica anglosajona, la antropología social porteña se proclamó teórica y políticamente discontinua de las antropologías académicas establecidas en el país y en el exterior. Planteo aquí que la acepción y la práctica de la disciplina, definida como crítica y marginal, y fundada en el compromiso con el destino de sus sujetos de estudio y la transformación social, estuvo marcada por elaboraciones temáticas y teórico-metodológicas connotadas por su imbricación con la política nacional.