M. de Montaigne fue simultaneamente hijo del Renacimiento y de la Reforma, y un lucido seguidor de Sexto Empirico. Se muestra como el pirronismo lo condujo a cuestionar las convicciones de su tiempo y a atenerse a las costumbres y leyes vigentes. Esto le dio pie a una posicion politica moderada, asi como a una adhesion no dogmatica al catolicismo. Se analiza su original posicion frente a la Reforma, bajo la hipotesis de que su postura politico-religiosa solo cabe entenderla a la luz de su escepticismo.