La pregunta es por el sujeto, quién es ese sujeto que se somete a la experiencia estética cinematográfica y cómo responde a ella y cómo los medios interactivos resuelven este problema. Estos sujetos cinematográficos, que no han perdido esa carac-terística de identificación con el advenimiento de la TV proponen un grado intensificado de identificación acaecido en la pantalla.Pero ¿qué sucede en los medios interactivos o en el ciberespacio? Berenguer cita a Chris Crawford que define la comunicación interactiva como “un proceso cíclico, en el cual dos actores, alternativamente hablan, piensan y escuchan”. “La estructura pasa a ser meta-estructura, como una síntesis de lecturas de varias imágenes superpuestas en las que se elige una participación activa del autor y del lector-espectador” (Berenger en La Ferla –compilador- 2007) o interactor, como lo denomina Janett Murray (1999). Están surgiendo situaciones de expectación que la extienden a percepciones físicas, trasladan el cuerpo a acciones, proponiendo instancias “otras” para los sujetos que perciben el audiovisual. Esta nueva condición de hablar, pensar, escuchar y actuar.