Este trabajo pretende concienciar al lector sobre la importancia de la identidad en el diseño industrial como argumento de venta y éxito empresarial. Para ello se analiza la incidencia de la identidad en el consumo y se plantean diferentes modelos que ilustran cómo los productos han evolucionado para convertirse en algo más que soportes materiales. A través del análisis de tres casos de éxito se ejemplifica la posibilidad de existencia de diferentes tipos de identidad, desvinculando así este término con la mera procedencia geográfica e incidiendo en la importancia de la aparición de "culturas de diseño" a la hora de concebir identidades. De nuevo, retomando consideraciones acerca de las nuevas tipologías de consumo, se plantea un acercamiento entre los valores del consumidor y las diferentes estrategias para crear identidad: empleando la cultura, la experiencia o los atributos de un producto. Como punto final a este trabajo, se plantean una serie de consideraciones acerca de la importancia de la identidad en el diseño industrial y sobre la gestión de su uso.