Este artículo analiza las posibilidades de presentar una historia audiovisual en una sociedad en la que los medios audiovisuales tienen cada vez mayor protagonismo. Se analizan casos concretos de películas y documentales históricos y se valoran las dificultades de los historiadores para entender las claves del lenguaje audiovisual, y las de los cineastas para entender e incorporar la historia en sus producciones. Se concluye que no habrá divulgación histórica posible en el mundo occidental sin recursos audiovisuales, difundidos a través de las diversas pantallas (cine, televisión, ordenador, teléfono móvil, videojuegos).