Este escrito recorre interacciones en las que la sorpresa, lo contingente, lo factible, la oportunidad, lo inesperado y lo incógnito se hacen deseo y realizaciones de vidas posibles, y toman cuerpo en la acción. Un contacto fugaz con este acontecimiento se puede experimentar en la reflexión que propongo sobre otras naturalezas, la desorganización engramada, el déficit de realidad, el acoplamiento estructural, y la precariedad de la vida como rutas que muestran un giro ontológico, en lo deontológico y en la tecnociencia como locus de lo vivo. Sugiero al lector cuando piense en bioética, tener en cuenta que ella implica un giro ontológico y el hacer de éste la realización de la pregunta por la vida posible. A este movimiento lo he llamado “giro bioético”; en<br />éste, el hibrido Bios-Ethos comporta interacciones problemáticas en las que se construyen y recrean cada vez las tensiones de la valoración de la vida y la vida en la valoración.