El trabajo propone la noción de corporalidad como categoría pedagógica para la educación escolar. Dicha categoría resulta de un movimiento de investigación teórica que toma la escuela como expresión de la modernidad, pero también como espacio y tiempo de la educación del cuerpo. Desde ahí la reflexión se dedica a las clases de Educación Física, a algunas de sus tensiones y aporías, predicando una comprensión más amplia de las experiencias corporales que pueda rivalizar con las miradas más conservadoras de los quehaceres corporales. Tal movimiento encuentra también la defensa de la cultura como criterio de delimitación de las prácticas corporales.