<p>Uno de los problemas fundamentales planteados por la ciencia y la filosofía occidental<br />es el que se refiere al ser del hombre. Las respuestas dadas a este problema han girado<br />alrededor de concepciones idealistas y materialistas. La fenomenología nos pone de<br />presente que estas representaciones, al radicalizar sus posturas, resultan insuficientes,<br />ya que, por dar prioridad al cuerpo o a la subjetividad, destotalizan la unidad integral<br />del ser humano. La experiencia nos muestra al hombre como un ser corporal unitario<br />que se manifiesta como: expresión de una subjetividad; vía de acceso al mundo de las<br />cosas; “punto cero” de todas las experiencias; órgano transformador de la realidad;<br />órgano de socialización; órgano axiológico. Además, el hombre tiene la posibilidad de<br />reflexionar, es decir, de volver sobre las experiencias corporales. Así, podemos ver que<br />la experiencia corporal y la experiencia reflexiva son los dos modos de ser fundamentales<br />de una misma constitución humana. No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo; no<br />pensamos “desde” el cuerpo, ni “a través” del cuerpo, pensamos como cuerpo, pensamos<br />corporalmente.</p>