La acción política en el tiempo libre es guiada por convicciones teóricas e ideológicas. En este sentido, la aparición histórica de una visión del mundo que ve el trabajo y el no-trabajo como dos dimensiones separadas de la vida es crucial para el surgimiento de una economía moral que valora el trabajo productivo, al mismo tiempo que condena la ociosidad improductiva. En Brasil, esos puntos de vista fueron una de las principales condiciones de posibilidad para guiar los esfuerzos en regular los modos de disfrutar el ocio y el tiempo libre de la población. Desde finales del siglo XVIII, parte de las elites letradas brasileñas, influidas por ideas europeas, se dedicó a tratar de convencer a las autoridades políticas sobre la necesidad y la importancia de la supresión de una serie de diversiones de la población, evaluadas como ilícitas. En paralelo, la misma elite se ocupó también en fomentar ideales del trabajo, considerados como necesarios. Con el tiempo, estas creencias se han extendido y han ganado el apoyo institucional, incluso de la burocracia estatal, que luego estaría empeñada en realizar y diseminar, de manera más o menos general, esta estructura de sentimiento. El objetivo de este estudio es reconstruir, de una manera panorámica, este proceso de desarrollo histórico en Brasil.