La concepción de escuela democrática, legitimada en muchos de los discursos oficiales, se afirma con la intención de superar las desigualdades sociales pero negando las complejidades del mundo social y cultural. En otras palabras, opera a través de la reducción de la realidad en la cual se sustentan los sistemas educativos, de manera simplista y unidimensional. Al sostenerse básicamente en la ideología del sentido común, dichas complejidades se sustentan en el ámbito de lo invisible.