Este artículo vuelve a plantear, dentro de un marco románico, el problema de la inflexión de las vocales tónicas del español, que, a pesar de los numerosos intentos, sigue sin una explicación satisfactoria. Se sostiene que la inflexión de las vocales medio-abiertas fue al principio una diptongación (LECTU> *lieito), seguida por varios procesos de monoptongación (> cat. llit, esp. lecho, port. leito). De acuerdo con el planteamiento de Ramón Menéndez Pidal, se opina que la inflexión de las vocales medio-cerradas fue más tardía y en muchos casos no se aplicó porque el proceso de palatalización ya había extinguido el contexto inflexionante. Se intenta, luego, aclarar algunos casos especiales de evolución (cuña, cigüeña, lucha, mucho, etc.). Se deslindan los contextos de inflexión, que incluyen no solo yod, sino también wau, -I y -U finales. Las diferencias entre las variedades ibéricas se explican por la diferente evolución de la -U final, abierta tempranamente en castellano, aragonés y catalán, más tarde en gallego-portugués, conservada aún en asturiano.