En las últimas décadas el tráfico aéreo se ha incrementado, y con ello la cantidad de pasajeros que diariamente atraviesan el mundo usando este medio de trasporte quienes se exponen cada vez más a un ambiente hostil y confinado. Este ambiente puede exacerbar enfermedades subyacentes o actuar como detonante en la aparición de otras, incluyendo la transmisión de enfermedades infecciosas en muy corto tiempo. Estas adversidades en su gran mayoría son prevenibles y a bajo costo, tanto para las empresas aéreas como para los sistemas de salud. Sin embargo, a la fecha, en Colombia no se tiene información que permita plantear intervenciones preventivas sobre esta población expuesta a riesgos que, en numerosas ocasiones derivan de una práctica inexistente de la medicina del viajero, pudiendo esto generar grandes problemas, en la salud pública local y mundial.