La tradicional invisibilidad de la mujer en la historiografía regional y nacional, ha estimulado entre investigadores una creciente preocupación por el fortalecimiento de estudios históricos, que tengan en cuenta a la mujer como actora en los procesos sociales, y una revalorización de la función del matrimonio, la familia, la iglesia y la escuela como factores explicativos del desarrollo de la sociedad.