Se estudiaron y trataron con praziquantel 38 casos de neurocisticercosis, de los cuales 3 tenían cisticercos subcutáneos. El diagnóstico se hizo con técnicas especializadas que incluyen la escanografía (TC) y la prueba de hemaglutinación (HG). Se describen 4 síndromes principales: epilepsia (E) en 17 casos, hipertensión intracraneana (HIC) en 8 casos, combinación de los 2 síndromes en 8 y cefalea en 3 casos; en 2 casos se presentaron epilepsia, cefalea y vértigo. Se operaron 16 casos y en 11 se extirpó un cisticerco; en 4 se hicieron derivaciones para la hidrocefalia y en 1 la cirugía tuvo como objeto una calcificación que se encontró. Solamente se trataron 22 pacientes con praziquantel. De 36 que tuvieron control posterior se observó la siguiente evolución: en 8 con HIC, 7 curados (87%) y 1 mejorado; en 16 con epilepsia, 11 asintomáticos (69%), 4 mejorados y 1 sin cambios; en 8 con HIC y E, 5 asintomáticos (62.5%), 2 muertes y 1 mejorado; en 2 con cefalea, uno asintomático y otro mejorado; en 2 con epilepsia, cefalea y vértigo, no hubo modificaciones en su cuadro clínico. La escanografía mostró más de una fase de involución del cisticerco en 17 casos. En 15 casos en que hay control de TC después del tratamiento de las fases I-II-III, desaparecieron las imágenes en 9 (60%); en 4 (27%), básicamente permanecieron sin modificaciones; en 2 (13%), aparentemente aparecieron nuevas lesiones. En el caso en fase III, desapareció la captación. No hubo ninguna modificación en las calcificaciones pre-existentes. La HG fue positiva en 66% de los casos. Los efectos colaterales se observaron en 12 pacientes, en 5 de los cuales fueron de alguna importancia, que se controlaron con aumento de la dosis de esteroides y con manitol. Se concluye que el praziquantel es efectivo en la neurocisticercosis, enfermedad que antes no tenía tratamiento médico específico. En este grupo se logró bajar la mortalidad de 50% hasta 5.3%, en los casos tratados en la misma institución.