Si el escritor santandereano Triunfo Arciniegas trabajara en un circo no seria domador de leones ni trapecista, sino el payaso que hace reir a los ninos, su publico mas exigente. Su aprendizaje como escritor proviene de sus conversaciones con los ninos y de su trabajo como profesor de talleres de literatura y teatro en las veredas de Chichara, El Naranjo y Altogrande. A los juegos teatrales ha incorporado los libros, la pintura y la fotografia. El tiene claro que las experiencias pedagogicas deben privilegiar la felicidad por encima de la sabiduria. Lo importante es divertirse.