A unas décadas de fenecer el siglo XIX, algunos publicistas venezolanos, con la intención de promocionar su mercancía en periódicos de distintas regiones del país, confeccionaron sus anuncios con cualidades narrativas muy similares a las del cuento. De ese modo ingenioso, idearon un nuevo estilo de hacer literatura bajo el marketing de un “realismo imaginario”, pero con fines mercantiles. En el presente artículo, se dará cuenta de ello.