La imagen del diablo que trajeron los evangelizadores, junto con la espada del conquistador, fue el resultado de un largo proceso socio-historico-politico-cultural. La espada y la cruz necesitaban herramientas de control ideologico a traves del miedo, la culpa, la amenaza del infierno. Esta imagen fue utilizada por las ordenes monasticas para emprender la lucha contra la idolatria, cuya premisa fue la total extirpacion del “paganismo”; usando como estrategia la satanizacion de los dioses del Mesoamericanos. El Mal tiene una de tantas encarnaciones dentro del contexto festivo actual en el calendario de la mixteca oaxaquena, a traves de la puesta en escena de la Danza de Diablos. Para el analisis de esta danza se propone la categoria transdisciplinaria de esteticas-rituales-comunitarias, la cual muestra como se reproduce lo simbolico en la memoria ancestral de la cultura, y como la figura del mal esta presente en las cosmovisiones mixtecas contemporaneas