El trabajo rastrea en estos últimos años, el rostro de la violencia en los Montes de María, Bolívar; busca rescatar de estos grupos la historia de su capacidad de darse un territorio y unos imaginarios, que dejen de ser los de la fuerza y de la intimidación, para volverse posibilidad de pensar un espacio, unas relaciones y una cultura, alumbradas por la tolerancia, la confianza y sobre todo por la circulación de la palabra.