La historia social en la década de 1960 “redescubrió” los materiales predilectos de los genealogistas: registros parroquiales y “censales”. Desde la década de 1990 esta documentación ha sido central para estudiar la sociedad colonial respecto de lo que se ha llamado “configuración socio-racial” o “clasificaciones socio-étnicas”. En este trabajo se los comprende como prácticas coloniales, es decir, de reescritura sobre realidades pre-existentes y conformación y consolidación, en el acto de registrar, de una realidad nueva, desde el campo de la historia de las mentalidades comprendiendo la práctica de denominar, rotular y clasificar como formas de construcción de conocimiento, esquemas de representación e imaginarios políticos.