Con el fin de evaluar la relación entre la práctica de un deporte determinado y la presencia de dermatomicosis se estudiaron, entre octubre y diciembre de 1990, 389 personas, entre 16 y 46 años, vinculadas a la Universidad de Antioquia, divididas en tres grupos de deportistas y uno de controles; los deportistas se subdividieron en calzados, descalzos y húmedos según las circunstancias de su práctica deportiva. En 177 personas (45.5%) se detectó la presencia de alguna dermatomicosis mediante exámenes directos o cultivos. El grupo más afectado fue el de los deportistas calzados cuya frecuencia de estas entidades (54.3%) fue significativamente mayor que la del grupo control (34.7%) (p