En el presente escrito se aborda la regulación en el caso español de conductas como la inducción o asistencia al suicidio de un lado, y la eutanasia, con sus diferentes modalidades, del otro. Se expresa cómo la regulación española en la materia es escaza y dista de ser clara; y las dificultades de aplicación de las normas mencionadas (además porque los conceptos de suicidio y eutanasia plantean complejidades en cuanto a su definición), y se hace una consideración al papel que juega en España el consentimiento cuando se pretende poner fin a la vida.