Este artículo examina la posibilidad de abordar la cuestión aristotélica de la “vida buena” o la
 felicidad desde el marco de una teoría ética postkantiana: la ética del discurso. Se intenta mostrar que
 la ética contemporánea sólo admite una concepción subjetivista de la “vida buena”, incompatible con un
 tratamiento racional como el que pretendía darle Aristóteles. A continuación se argumenta que la cuestión
 de la “vida buena” puede seguir siendo importante para la ética contemporánea si se reconstruye en
 los términos de una teoría de las condiciones formales que debe cumplir una determinación autónoma
 de la vida buena, es decir: una determinación no distorsionada por el autoengaño o la falsa conciencia.
 Sin embargo, finalmente se mostrará que el enfoque aristotélico no puede ser hoy muy relevante para
 elaborar dicha teoría. En cambio es preferible para la ética contemporánea recurrir a la teoría psicológica
 o la teoría de la sociedad.