<p>Este artículo, orientado en las <em>Cartas a Lucilio</em>, de Séneca, pretende reivindicar la filosofía como modo de vida. La propuesta senequista se actualiza en un panorama de crisis que desfigura ese <em>colamus humanitatem</em> –cultivo de la humanidad–. La existencia es auténtica en cuanto avizora en el hombre una dualidad como doble oportunidad de humanización: el cuerpo como señal de un alma que exige la virtud, la templanza y la valentía ante una lógica del consumo que elude nuestra indigencia vital</p>